Linda Darling-Hammond, Tara Kini

Un nuevo “nuevo trato” para la educación: 10 políticas para los estados en la era Covid 2.0

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Con el objetivo de contribuir a la discusión sobre la educación en el presente y en el futuro post–pandemia, hemos traducido algunos artículos internacionales que creemos pueden aportar al debate. Las realidades materiales, culturales y políticas de cada país son diferentes, sin embargo, de forma bastante inédita, el mundo entero se encuentra en disyuntivas profundas sobre la educación que son compartidas. En este sentido, los artículos que traducimos buscan generar preguntas más que presentar respuestas.

A continuación presentamos un artículo escrito por Linda Darling–Hammond y Tara Niki, del Learning Policy Institute de Estados Unidos. 

Este post fue publicado originalmente el 19 de mayo de 2020 por el Learning Policy Institute


 
UN NUEVO “NUEVO TRATO” PARA LA EDUCACIÓN: 10 POLÍTICAS PARA LOS ESTADOS EN LA ERA COVID 2.0

 

A medida que la pandemia del coronavirus avanza, está claro que, en educación, retomar donde dejamos y volver a hacer lo mismo de siempre no será posible. De distintas formas, esto es algo bueno. Nuestro sistema educacional ha sido profundamente desigual y errático en cumplir la promesa de una educación de calidad para todos los niños. Adicionalmente, incluso antes que el Covid–19 emergiera, eventos climáticos disruptivos estaban interrumpiendo el aprendizaje de estudiantes golpeadas por catastróficos incendios, inundaciones,  huracanes, ventiscas, y otros eventos extremos.

Esta pandemia pone fuertemente en evidencia una verdad emergente: la educación como la conocemos terminó, y tenemos que empezar a pensar en en la “escuela” de formas profundamente diferentes.

Mientras que algunos estados han cerrado las escuelas y apagado las luces, de forma literal y figurativa, dejando aún mayores brechas de equidad que antes, otros han asumido el desafío de entregar aprendizaje y apoyo continuo a los estudiantes y sus familias. Muchas de sus respuestas creativas muestran la promesa de nuevas y duraderas formas de abordar la calidad y equidad educacional. 

Aquí presento mis lista de las mejores diez políticas que nos podrían ayudar a aprovechar este momento para fortalecer las oportunidades de aprendizaje para nuestros estudiantes, hoy, el próximo año, y hacia el futuro.

1. Cerrar la brecha digital

La crisis de Covid–19 ha dejado  claro que el aprendizaje apoyado por la tecnología será parte del futuro de la educación, y que todos los niños deben tener acceso a ella. Las escuelas podrían volver a abrir solo para cerrar nuevamente el próximo año de forma intermitente, algunos podrían reabrir con horarios que combinan el aprendizaje a distancia con distanciamiento social; y, cuando pase el Covid–19, los desastres naturales como huracanes e incendios continuarán cerrando las escuelas por períodos de tiempo. Incluso cuando las escuelas vuelvan a abrir, los estudiantes deberán quedarse en casa si han estado expuestos al virus, por lo que tendrán que conectarse al aprendizaje a distancia en cualquier momento.

La pandemia ha puesto de manifiesto las disparidades en el acceso a dispositivos digitales e Internet. Cuando se cerraron las escuelas, el 15 por ciento de los hogares estadounidenses y el 35 por ciento de los hogares de bajos ingresos con niños en edad escolar no tenían una conexión a Internet de alta velocidad en el hogar. A principios de abril, casi 2/3 de los directores de escuelas en distritos de alta pobreza informaron que la falta de tecnología básica era un problema “importante”. Siendo la conectividad ahora claramente esencial para el aprendizaje continuo, así como el acceso de las familias a la telesalud, el empleo y a los beneficios necesarios, algunos estados y distritos, así como las corporaciones y fundaciones, han realizado importantes inversiones en tecnología para los estudiantes. En algunas áreas, los autobuses escolares están proporcionando “Wifi sobre ruedas”, y se están realizando esfuerzos a nivel federal y estatal para aumentar el acceso a la banda ancha. Las autoridades deben comprometerse a cerrar la brecha digital de una vez por todas, para que todos los estudiantes tengan la oportunidad de ser tecnológicamente competentes y participar plenamente en el aprendizaje.

2. Fortalecer el aprendizaje a distancia

El solo acceso a dispositivos e Internet no garantiza un aprendizaje de calidad. Las autoridades deben combinar los esfuerzos para cerrar la brecha digital con apoyos que permitan a los educadores y a las familias brindar educación a distancia de alta calidad. También deben prepararse para el aprendizaje combinado cuando los estudiantes regresen a las escuelas. Los educadores tienen sed de oportunidades para colaborar y aprender de sus compañeros sobre cómo ofrecer experiencias de aprendizaje atractivas y construir nuevos enfoques pedagógicos que puedan enriquecer la forma en que usan la tecnología para apoyar el aprendizaje de los estudiantes durante y después de esta pandemia. La enseñanza de transmisión en la que los estudiantes “se sientan y reciben” información ha estado obsoleta desde hace mucho tiempo; ahora, más que nunca, los estudiantes necesitan desarrollar habilidades para realizar investigaciones y evaluar información en línea; discutir y debatir ideas en las aulas de zoom, por chat y en persona; colaborar para diseñar herramientas, realizar investigaciones, redactar resultados y entregar y recibir comentarios a medida que revisan su trabajo. Estas metodologías deben usarse para enseñar a los estudiantes estrategias cognitivas y habilidades de reflexión que les permitan convertirse en aprendices autónomos e independientes. Los estados y distritos pueden desempeñar un rol clave en la selección de recursos pedagógicos para este tipo de aprendizaje a distancia y semipresencial para apoyar el desarrollo de  habilidades en áreas temáticas y grupos de estudiantes, incluidos los estudiantes de inglés y los estudiantes con diferencias de aprendizaje. Al igual que en Miami, Florida, estos recursos deben organizarse en un Plan de Continuidad de Instrucción para que los educadores, padres y estudiantes sepan cómo seguir aprendiendo en todo momento.

3. Enfatizar el aprendizaje y la evaluación auténtica

Las escuelas que motivan con éxito a los estudiantes a participar en el aprendizaje, incluso cuando se ha interrumpido la escuela de forma presencial, están conectando los conocimientos con aplicaciones al mundo real, lo que permite a los estudiantes explorar el mundo que les rodea. Por ejemplo, la Federación Estadounidense de Maestros ha lanzado una iniciativa virtual sobre proyectos que permite a los estudiantes mostrar lo que han aprendido de manera innovadora y significativa en cualquier nivel, vinculado a los objetivos curriculares. El trabajo de los estudiantes va desde escribir ensayos sobre su libro favorito hasta investigar sobre un tema actual, y prepararse y participar en debates en línea. Las Escuelas Públicas de Chicago han desarrollado una lista de proyectos por nivel, y la orientación de California para los educadores incluye plataformas que pueden usarse para demostrar el aprendizaje mediante el uso de evaluaciones basadas en  desempeño que agudizan el pensamiento crítico y las habilidades de comunicación. Algunas escuelas están organizando defensas virtuales de los proyectos de investigación y portafolios completados por los estudiantes. Estas iniciativas, con maestros que brindan orientación y apoyo, pueden permitir a los estudiantes desarrollar mayores habilidades de agencia y metacognitivas que les permitan continuar aprendiendo estratégicamente, preparándolos de manera más completa para el tipo de trabajo que experimentarán en la universidad y en la vida.

4. Asegurar apoyos de aprendizaje social y emocional

La crisis de Covid-19 ha llevado a las familias a un punto de quiebre, ya que muchas luchan con la pérdida de empleos en una economía con más del 20% de desempleo, el estrés de estar confinado en el hogar, la responsabilidad tanto del cuidado como de la educación de los niños, y enfrentar enfermedades relacionadas con el Covid. Los niños de todas las edades están luchando con el estrés y el trauma que siguen. Si bien la adversidad impacta el aprendizaje, estos efectos pueden mitigarse mediante relaciones fuertes y basadas en la confianza, y oportunidades para desarrollar habilidades de aprendizaje socioemocional. Estas habilidades se pueden desarrollar a través del aprendizaje a distancia. Minnesota ha desarrollado recursos para apoyar a los estudiantes mediante la construcción de un clima escolar virtual positivo durante el aprendizaje a distancia, manteniendo conexiones y ayudando a los estudiantes y educadores a sobrellevar el estrés. El Distrito Escolar del Condado de Washoe, Nevada, está creando planes semanales de aprendizaje a distancia que incorporan prácticas para que todos los niveles continuen las lecciones de aprendizaje socioemocional de los estudiantes en la escuela en el hogar. Brindar este tipo de apoyo a los estudiantes, las familias y los educadores, así como también apoyar planes de estudios y entregar desarrollo profesional para que los educadores integren estas habilidades en todas las experiencias escolares, es una prioridad durante esta pandemia y más allá.

5. Rediseñar escuelas para fortalecer relaciones

Cuando las escuelas vuelvan a abrir, los educadores deberán abordar una amplia gama de necesidades de aprendizaje, tanto socioemocionales como académicas, necesidades que permanecerán en un futuro que promete interrumpir aún más la escolarización. La investigación muestra que los diseños escolares que apoyan el cuidado y la continuidad en las relaciones entre estudiantes y maestros, y aquellos que permiten a los docentes estar en contacto con los estudiantes durante más de un año o trabajar como orientadores de grupos en la escuela secundaria, son más capaces de abordar el trauma y fortalecer el rendimiento que las escuelas modelo de fábrica tradicionales. Chiefs for Change recomienda que los estudiantes de secundaria formen pequeños grupos con profesores mentores cuando la escuela vuelva a abrir. Cuando los maestros trabajan con estudiantes durante varios años y llegan a conocerlos bien, pueden apoyar mejor el aprendizaje académico y socioemocional, conectarse con las familias y atender una variedad de necesidades. Por esta razón, algunos maestros y otros expertos recomiendan que los estudiantes regresen el año próximo a su profesor del año pasado. Los encargados del diseño de políticas pueden ayudar a las escuelas a incorporar características de personalización, y diseñar creativamente modelos de aprendizaje combinado que integren el aprendizaje presencial y respaldado por la tecnología, ofreciendo modelos de nuevos diseños y eliminando los impedimentos regulatorios que imponen nociones anticuadas de cómo el tiempo y el personal deben organizarse en las escuelas.

6. Apoyar escuelas comunitarias

Para satisfacer de manera efectiva las necesidades más significativas de los estudiantes cuando regresan a la escuela, los estados y los distritos deben considerar expandir el modelo de escuelas comunitarias, que combinan fondos federales, estatales y locales para proporcionar servicios integrados de salud, salud mental y sociales, junto con servicios de apoyo de alta calidad instrucción. Las escuelas comunitarias reemplazan el servicio fragmentado, burocrático y de servicios sociales que las familias necesitadas a menudo deben navegar, mediante un enfoque centrado en los estudiantes, que organice los recursos de los participantes comunitarios donde se puede acceder más fácilmente: en la escuela. Estados como Maryland y Nueva York proporcionan flujos de fondos directos para escuelas comunitarias en comunidades de alta pobreza, mientras que ciudades como Cincinnati, Nueva York, Oakland y Los Ángeles coordinan fondos y recursos para permitir este enfoque integrado. Por ejemplo, durante el cierre de la escuela en California, el coordinador de la escuela comunitaria de Duarte High School en el condado de Los Ángeles organizó llamadas a los 770 estudiantes en su idioma materno para evaluar las necesidades de alimentos, tecnología y apoyo para la salud mental y física proporcionados por la escuela. Para mantener conectados a los estudiantes y las familias, el coordinador también creó un feed diario de Instagram en el que más de 600 estudiantes sintonizan a diario para recibir anuncios de aceptación de la universidad, felicitaciones de cumpleaños y consejos de la guía de recursos de la escuela.

7. Aumentar el tiempo de aprendizaje

La investigación ha señalado desde hace mucho tiempo la pérdida de aprendizaje durante el verano para los niños de familias de bajos ingresos como una agravante de la brecha en el rendimiento. Es probable que las amplias brechas se vean agravadas por el cierre de escuelas y empeorado por las disparidades en el acceso a la tecnología y el aprendizaje a distancia de calidad. Los estados y los distritos deben planear proporcionar un mayor tiempo de aprendizaje para los estudiantes, comenzando este verano y continuando durante todo el año escolar, aprovechando esta oportunidad para terminar el calendario agrario que agrava las brechas de rendimiento y reemplazando el largo receso de verano con descansos más cortos durante el año. La investigación muestra que más tiempo, bien utilizado, puede acelerar el aprendizaje. Esto puede tomar la forma de programas de verano bien diseñados (más efectivos cuando los estudiantes los experimentan durante varios veranos), comenzando el año escolar antes y ejecutándolo más tarde; programar la escuela durante todo el año; y / o extender el aprendizaje durante y después del día escolar, los sábados o durante las vacaciones escolares. Los diseños efectivos para tales programas presentan relaciones personalizadas, instrucción enfocada en grupos pequeños y aprendizaje aplicado a problemas y actividades del mundo real.

8. Usar evaluación formativa que promueva el crecimiento

Estas oportunidades de aprendizaje ampliadas deben basarse en evaluaciones diagnósticas bien pensadas. En lugar de comparar a los estudiantes entre sí dentro de un solo nivel, como se hace con pruebas estandarizadas que se usan ampliamente para la rendición de cuentas, las evaluaciones de diagnóstico útiles, como la Evaluación de lectura del desarrollo o las Evaluaciones equilibradas en matemáticas, muestran el aprendizaje de los estudiantes a lo largo del tiempo como un continuo y revelan cómo piensan los estudiantes, más allá de si saben o no la respuesta. Dichas evaluaciones entregan a los maestros información valiosa para informar la planificación. Las herramientas de evaluación adaptativas por computador vinculadas a evaluaciones formativas que se centran en los niveles de habilidad de los estudiantes en dominios particulares a lo largo de una progresión de aprendizaje también pueden ser útiles para apoyar la enseñanza correcta en el momento correcto, lo que finalmente conduce a un mayor éxito. El objetivo explícito debe ser reconocer, celebrar y acelerar el progreso del aprendizaje al descubrir lo que los estudiantes saben y están listos para aprender a continuación, en lugar de etiquetar a los estudiantes como “por encima” o “por debajo” del nivel esperado y detener a muchos o seguirlos en clases de remediación que a menudo pierden sus necesidades y se estigmatizan. La investigación muestra que la reprobación y el “seguimiento descendente” en última instancia reducen el rendimiento y aumentan las tasas de deserción. En cambio, el uso enfocado de la evaluación formativa y la retroalimentación, seguido de instrucción y práctica específicas, produce las mayores ganancias de aprendizaje de cualquier intervención en educación.

9. Diseñar modelos de financiamiento equitativo para las escuelas

A medida que nos encontramos en la peor recesión económica desde la Gran Depresión, los estados, los distritos y las escuelas se están preparando para recortes presupuestarios dolorosos, mientras que también deben manejar los crecientes costos de tecnología, comidas, apoyo para el trauma y nuevos maestros necesarios para clases más pequeñas tamaños debido al distanciamiento social. Las escuelas en los Estados Unidos ya se encuentran entre las peor mal financiadas de cualquier país industrializado, creando disparidades dramáticas en las oportunidades educativas y los resultados para los niños. Los estudiantes de familias de bajos ingresos y estudiantes de color no solo están experimentando los efectos nocivos de Covid–19 en mayor número, sino que también es más probable que sus escuelas carezcan de fondos adecuados para apoyar sus necesidades sociales, emocionales y académicas, a pesar de la sociedad, todos los beneficios de una financiación más equitativa para las escuelas, que incluyen mejores puntajes en las pruebas, tasas de graduación, logros educativos y salarios en la edad adulta, especialmente para estudiantes de bajos ingresos. Los fondos federales de estímulo a través de la Ley CARES y, pronto, la Ley HEROES pueden brindar oportunidades para apoyar a los estudiantes vulnerables durante la crisis de Covid–19. Pero las estimaciones sugieren que las escuelas necesitarán al menos $ 200 mil millones para evitar recortar personal y servicios. Además de abogar por la ayuda federal, los estados deberían reconsiderar cómo sus recursos pueden distribuirse de manera más equitativa, como lo hizo California cuando introdujo una fórmula de financiamiento escolar más progresiva durante la Gran Recesión. A medida que el dinero nuevo eventualmente fluyó a las escuelas de manera más equitativa y con mayor flexibilidad, el estado ha visto impactos positivos en los resultados de los estudiantes, reduciendo las brechas de rendimiento.

10. Desarrollar y sostener modelos de educación para la primera infancia

Lo que más necesitan los niños pequeños y las familias durante y después de esta crisis es apoyo estable y nutritivo. La investigación muestra que los programas para la primera infancia fomentan ganancias sustanciales en la preparación escolar y son una palanca clave cuando se trata de reducir las brechas de rendimiento que surgen incluso antes de que los niños empiecen la escuela. Sin embargo, el cierre de los programas para la primera infancia puede no ser fácilmente reversible después de que el virus haya disminuido: dados los estrechos márgenes en los que operan, casi dos tercios de los proveedores de educación infantil informan que después de un mes sin ingresos, esperan cerrar de manera permanente. Sin el apoyo del gobierno para financiar el alquiler y el personal, muchos programas no estarán disponibles para nuestros trabajadores esenciales o para otras familias cuando regresen al trabajo. Para abordar esto, un número cada vez mayor de estados ha continuado con los pagos de los programas de cuidado infantil subsidiados, mientras que las tasas para los proveedores de cuidado infantil siguen abiertos para atender a los hijos de trabajadores esenciales. Vermont también ofrece apoyo a proveedores que atienden a familias de pago privado que actualmente no pueden pagar la matrícula a través de su Programa de pago de estabilización de cuidado infantil. Tales esfuerzos a nivel estatal, con apoyo federal, serán esenciales para garantizar oportunidades continuas de aprendizaje temprano que coloquen a los niños en el camino hacia el éxito educativo.

Está claro que el Covid–19 nos ha lanzado a una nueva era para la educación. Si nos equivocamos, corremos el riesgo de ampliar las brechas de oportunidades y logros de formas que tendrán un impacto de larga duración en nuestra sociedad y economía. Pero si lo hacemos bien, podremos finalmente lograr oportunidades de aprendizaje equitativas y empoderantes para todos los niños que proporcionarán la base para un futuro próspero para todos nosotros.



This post was originally published on May 19, 2020 by the Learning Policy Institute. 

Este post fue publicado originalmente el 19 de mayo de 2020 por el Learning Policy Institute